Escribir

escribiendo

Escribir, plasmar en papel o pantalla, con tinta, carbón o caracteres. Tipear, teclear o dibujar con la mano, pero escribir. Con letra cursiva o imprenta, usando mayúsculas y minúsculas, puntos, signos, figuras literarias o no, pero escribir.

Soltar en la escritura lo que se revuelve en la mente, lo que está enredado y requiere desatar cada nudo y convertirse en verso, poema, cuento, historia, relato o simple expresión del pensamiento.

En un diario, libreta, agenda, cuaderno, bloc de notas, servilleta, teléfono o cualquier dispositivo con aplicación de escritura, pero escribir.

Escribir sobre el viento, la lluvia, el sol y la luna, sobre un día gris o colorido, escribir del otoño, invierno, primavera y verano, el calor y el frío, los truenos y centellas, fenómenos meteorológicos impactantes.

Escribir por ejemplo sobre el amor y el dolor, sobre la muerte y el tiempo que corre, sobre alegrías y desventuras, traumas del pasado y sanaciones presentes, sobre el espíritu, la mente y el corazón.

También recuerdos, anécdotas, vivencias y biografías. Hechos históricos, tragedias, pandemias, ideologías, pensamientos, guerras, épocas, modas, culturas, celebridades, personajes nefastos y otros bondadosos, reyes y reinas, imperios, creencias y evolución.

Los mitos y leyendas, la fantasía, los críptidos, los mundos paralelos, lo paranormal, los fantasmas, los duendes y las hadas, los súper héroes y heroínas, los villanos y monstruos, criaturas increíbles, brujas, vampiros, licántropos, sirenas y tritones; sobre Dioses, santos y ángeles. Y por qué no escribir sobre astrología y signos del zodiaco, alienígenas, naves espaciales, estrellas, planetas y vida inteligente en el espacio.

Sobre casos criminales reales y personajes detectivescos brillantes inventados, misterios no resueltos, desaparecidos, encontrados, con justicia o sin ella, con sentencias, con ciencia o tecnología, con testigos, el crimen perfecto que no existe, sólo el crimen mal investigado. Las evidencias, los sospechosos, el motivo, las declaraciones, las confesiones, el arma, el local, las cámaras y más, pero escribirlo.

Escribir con musa o sin ella, pero con la mente abierta a la imaginación. A tu madre, padre, amigos, vecinos, hermanos, compañeros, colegas, mascotas, a tu casa, tu jardín, amores, desamores, damas y caballeros y a todos los presentes, a lo que alguien te contó, a secretos ocultos, a deseos insospechados, a tu comida o bebida, a tus antojos.

Al placer de la piel, la pasión, el fuego en la alcoba o donde sea, las fantasías sucias o culposas, los bajos instintos y altos orgasmos, a posturas sencillas y acrobáticas, al amor tierno y romántico compartido en forma de energía corporal, al calor, a la activación de todos los sentidos.

No importa porque ya todo está escrito antes y después de Cristo, con jeroglíficos y en todo tipo de lenguaje, hasta de señas; sólo importa escribir y seguir escribiendo.

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*Imágenes generadas por la IA de X (Grok)

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