Necesitaba
Necesitaba ese viento helado como un millón de espinas clavando mi cara para despertar. Con los ojos cerrados tan sólo percibir las luces más intensas de los alumbrados en la autopista. Inhalando aire frío pretendiendo congelar este corazón que estaba ardiendo una vez más. Exhalando tus ojos, tu sonrisa, tu figura para soltarte al fin. Sólo es un espejismo.
Bajo más la ventanilla del coche al sentirlo acelerar ante la ausencia de tráfico en la madrugada, a ver si ese aire frío me entumece el sentimiento y el pensamiento invasivo que no se quiere callar y resuena y grita en mi cabeza -¡Ya pará de soñar!- como cuando es difícil aceptar cuando algo o alguien no es para vos.
Una calada más y el humo desvanecido del pod con sabor a cereza y frambuesa con la estúpida idea de endulzar la amargura que la cerveza dejó y la sed que no desaparece ni con 50 manijas, ni con agua, ni con palabras húmedas al viento.
Hoy necesito que el frío me congele cada poro de mi piel para mañana amanecer derretida sin dolor, sin amor, sin sed, sin sueño, sin nada; vacía de vos, vacía de todo, para poder volver a llenarme de mí.
*Hoy no tengo ganas de imágenes nuevas, sólo la loba sin luna que escribe.
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