Reina de copas
¿Habrá sido el hambre por la espera o las tales mariposas esas de las que se hablan en poemas o canciones de amor? ¿O fue la profundidad de tu mirada esquiva y fugaz? ¿Pudo ser tu voz cálida y clara metiéndose por mis oídos contundente y dulce? El roce de tu mano con la mía, con esa suavidad de tu tersa piel que estremeció la contrastante aspereza de cada poro de la mía. Tu cercanía, tu amplia sonrisa, tus movimientos. Tus dedos entre los míos al compás de la música. Mis labios húmedos de cerveza, pero sedientos de los tuyos. Un calor incontrolable con 15 grados celsius ambiente. La interrupción prematura insuperable ¿No podía hacer la vista gorda señorita? ¡Vaya disgusto! El consuelo del breve y candente encuentro para registrar en la memoria permanente. Poder abrazarte desde atrás siguiendo el ritmo del perreo, esos ritmos urbanos como cómplices indirectos de mi pícara imaginación a la que no le queda otra alternativa que cavilar mil y un juegos en el contorno de tu figura. Que aciertes justo el tipo de contacto que más me enloquece deslizando tus dedos en mi cabeza intentando peinar mi cresta desordenada. Tan efímeros los instantes y tan intensos a la vez. Como broche de oro que recuestes tu cabeza en mi hombro dejándote cuidar, confiando, tomando aire para aliviar los mareos de camino a tu refugio. Nadie pudo imaginar esto ni en mil vidas.
Este es sólo otro recuerdo... Ups, dije recuerdo en vez de relato, pues me ha traicionado el pensamiento empujado por las copas de vino tinto, brebaje sutil, pócima de la verdad. No sigas, mejor cambiemos de tema disimuladamente en el siguiente posteo. Nos vemos por ahí...
*Todas las imágenes son generadas por las IA de X Grok y AISelf de TikTok.
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