Espejo enemigo

Qué desagradable me resulta ahora verme al espejo con o sin ropa y en fotos que me toman sin aviso. Llevaba tantos años sin sentirme así; ya lo había cocinado, horneado, masticado y tragado y más tarde desechado con toda la demás mierda gordófoba del mundo actual; ya lo tenía perfectamente entendido, comprendido y aceptado, ya me había convencido que mi valor no reside en mi grasa corporal o en mi forma física, estatura, peso, diámetro, cantidad de rollos que aparecían y desaparecían dependiendo de la etapa de mi vida que transitaba; yo ya lo tenía claro y me volcaba férrea hacia el "body positive" y demás cuestiones modernas a las que estamos prácticamente obligados todos a pertenecer.

Una obligación tácita histérica de elegir un bando o perecer aplastados por el brazo implacable de la "funa", el escrache o la cancelación "social" hasta por decidir no sentar postura pública de las masas y preferir la tranquilidad de la rebeldía que nos brinda el anonimato.

Y sí, aquí es donde siempre termino emitiendo mi opinión impopular pero muy mía, muy personal, muy propia y sin ánimos de nada más que sacar estos sentimientos tan nefastos de adentro como lo hago siempre desde el respeto y desde mí experiencia. El body positive me dio la contraproducente ilusión de aceptación corporal y normalización de la gordura más la falsa idealización de que las personas me van a querer por lo que soy y no por cómo me veo, entre otros pensamientos instalados desde mensajes trasmitidos por personas que "detrás de cámaras" hacían dietas e iban al gimnasio porque realmente no se creían su propia narrativa.

Hoy estoy enojada porque logré un nivel de autoestima nunca antes alcanzado pero lo logré con puras ilusiones ópticas y mentales; porque agradezco a mis terapeutas por mi amor propio emocional que colaboraron en el duro trabajo de convencerme que soy valiosa por mi personalidad antes que por mi cuerpo aunque todo eso también es parte del camuflaje de la gordofobia para intentar que no vean tan inhumanos. Estoy decepcionada y molesta conmigo misma porque siempre me hago cargo y soy consecuente por todas mis decisiones y acciones pues nadie me mandó a creerme el cuento.

"La salud es lo que importa", y esa frase termina convirtiéndose en el pan diario y la excusa rayada para seguir anestesiada en la mentira. La oscuridad siempre prevalece.

Hoy no tengo muchas más ganas de "defenderme" y exponerme así que será mejor que vaya cerrando este escrito inesperado por acá sin siquiera leerlo antes, es sólo un desahogo que también me enoja teniendo un montón de borradores sin publicar, haber escrito esto en menos de media hora... Nos vemos por ahí...

bajón




Comentarios

Entradas populares