Terapia
La terapia es muy importante como guía, como soporte, como un GPS en un sitio extraño, como lluvia de ideas, como menú a la carta, como abrigo en invierno, como agua fresca en verano, como refugio en la tormenta, como encender la luz en lugares sombríos, como oídos, hombros, manos acompañantes, como muletas, como sombrita en el camino, como aperitivo, como azahar, como tecito reconfortante.
La terapia te escucha, te habla, te despierta, te orienta, te reacomoda las ideas, la mente, te deja miguitas para mostrarte las salidas del laberinto, te cuestiona, te activa y reactiva, te mueve el piso, te incomoda y acomoda, te saca del confort, te rompe para reconstruirte, te analiza, te estudia, te atrapa y te suelta en vuelo para que abras tus alas, te empuja en la bici y te suelta sin que te des cuenta que ya estás andando sin ayuda, con tu propio equilibrio.
Sin embargo, la terapia no tendrá ningún efecto en una mente cerrada que no pone de su parte para sanar, para encontrar la salida. Sin voluntad no hay movimiento, y esa, únicamente está en vos. La terapia no hace milagros ni magia si en vos no se enciende la chispa de voluntad. Te muestra las puertas pero vos tenés que abrirlas y atravesarlas, te muestra los caminos pero vos tenés que andarlos, te presta el pedernal pero vos tenés que conseguir la hojarasca y encender la fogata, te dará el asfalto pero vos debés rellenar los baches.
¿Estaré tirando mi dinero? No se sabrá hasta que suene la campana que marque el final del combate. Por lo pronto, ya me salvó varias veces. Mientras tanto, encontrando muy de a poco las verdades de mi andar por este oscuro territorio... Me gusta la oscuridad, me atrae, me llama, me tienta.
Hagan terapia y... nos vemos por ahí.
*Imágenes generadas con la IA de X Grok.
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