MINI AUTOBIO

Viento

Yo no soy una etiqueta, una bandera, un color, un número.

No soy un chisme de barrio, pasillo o red social.

No, no me describe un perfil de Facebook, Twitter, Instagram, Tinder o Google.

Y tampoco soy una cuenta de banco o la cantidad de bienes o riquezas que poseo ni tan siquiera mi currículum vitae.

Ciertamente no soy mi corte de pelo, ni la ropa que visto, ni lo que calzan mis pies.

No me define lo que como, lo que bebo, cómo huelo, lo que escucho, lo que bailo, ni mis vicios.

No tengo pelos en la lengua, pero sí en las piernas a veces.

Influencer no soy, aunque me encanta ser una influencia positiva para las personas que amo.

Escritora no alcanzo a ser, sin embargo, soy persona que escribe y me complace tipear mis pensamientos y vivencias.

El huevo es un alimento completo, versátil y noble y por eso no debe faltar en mi cocina/heladera.

Religión, ni partido político, ni club deportivo, ni ídolo alguno tengo. Solo poseo un alma en evolución, pensamientos libres y seres imperfectos que admiro con moderación.

Cantante ya quisiera haber podido ser; pero solo canto en la oscuridad de los karaokes y en casa a solas.

Más que ideologías tengo ideales. Más que propósitos tengo promesas internas. Más que palabras tengo mis actos.

No soy profesional titulada de alguna carrera universitaria, pero soy autodidacta en todo lo que realmente me interesa saber y me dedico al 110% a la labor que me toque desempeñar. Una frase que siempre me gusta decir "Si sos barrender@; sé el/la mejor barrender@ del mundo".

Claramente no soy pareja, esposa, amante; pero cuando amo, lo hago sin medidas, sin excusas, sin vergüenza.

Ni de derechas, izquierdas o centros; más bien de puntos cardinales que nos dan orientación; y de arriba y abajo que nos dan posición espacial.

Tengo doble nacionalidad; soy sudamericana por nacimiento y europea por lazo sanguíneo.

Alguna vez tuve todo, ahora no tengo nada. A veces hay mucho y otras más bien escasea.

Me canso como ser humano que soy, sin embargo no puedo descansar como la mayoría de seres humanos, con sus vacaciones pagadas.

Casa tengo pero no un hogar. Hij@s también pero no humanos. Coche ya tuve y me estresó. Muebles, tecnología, modernidad y comodidad no es garantía de felicidad.

Soy a veces mi peso, mi talla, mi estatura, mi estado de ánimo, mi salud física y mental.

Anhelo encontrar el equilibrio, la paz y la justicia.

El calor me pone de mal humor, el frío me da vida. Por lo que los abrazos y acercamientos, en invierno mejor.

Soy blanca generalmente, aunque a veces me vuelvo roja, pálida o azulada. Soy lisa y arrugada, en ocasiones descascarada. Castaña y canosa. Suave un día, áspera al siguiente.

Desde las clásicas, pasando por la folklórica, alternativa, emocional hasta la electrónica recorre mi pasión por la música.

11 perforaciones y 10 tatuajes (por ahora). 

Mis ojos ya no ven como cuando era joven; por lo tanto, si no saludo por la calle o al pasar, es muy probable que no te haya visto aunque te haya mirado; no te enojes, no me creo nada, sólo gritá mi nombre y es más probable que te reconozca por la voz.

Soy mucho y muy poco, bella y bestia, mujer y macho alfa, pervertida y virtuosa, misteriosa y transparente, fría y cálida; dependiendo de los ojos que me miran. Pero sobre todo...

Solo soy una persona...



Continuará...

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