VIVIR PARA TRABAJAR... Una realidad

La frase reza "Trabajar para vivir"; sin embargo es muy relativa a la región del planeta en que nacimos...

Mi debut en el mundo del trabajo se dio con 16 años; hice el bachillerato técnico industrial, en el cual es obligatorio realizar una pasantía curricular de 240 horas. Es como una asignatura más, la cual es ineludible. Forma parte de la formación técnica para preparar al estudiante en su futura incursión al mundo laboral.

Conseguí que me acepten en la embotelladora de Coca Cola en Paraguay (PARESA). En ese entonces, había un sector nuevo controlado por computadoras en donde la Jefa era una Ingeniera joven, quien fue designada como mi tutora en la empresa. La empresa queda a unos 18 kilómetros de donde vivo y tenía que usar 2 colectivos (transporte público) para llegar. Mi horario de entrada era a las 7 am y me llevaba 1 hora con 40 minutos llegar. Pero yo era feliz, me sentía toda una adulta responsable; tenía uniforme, tarjeta de marcación, portanombre, y tiempo después me enteré que los choferes repartidores me llamaban "la ingeniera" 😄. Yo hasta tenía salario, lo cual era atípico en estos casos. Aprendí el funcionamiento de las máquinas etiquetadoras, sensores de automatización, líneas de aire comprimido, cintas transportadoras y un montón de cosas técnicas. Almorzaba en el comedor con personal administrativo y técnico y fue una atapa muy grata de mi vida. Esta pasantía la realicé durante las vacaciones de manera a que no interfiera con la vuelta a clases. Una experiencia satisfactoria.

Por fin, al año siguiente y habiendo terminado el colegio; tuve una pausa porque estaba metida en el mundo del fútbol, a la par, estudiaba de noche Electromedicina, en un instituto privado que era pagado por mi hermano mayor. También estudiaba música y canto en el Conservatorio Nacional de Música. Así que estaba con agenda completa de una chicuela de casi 18 años con todas las pilas y proyectos del mundo.

Sentí que no quería ser una carga para mi hermano y mis viejos y deseaba auto solventar mi vida como ciudadana mayor de edad. Nunca me gustó depender económicamente de nadie; ni siquiera de mis padres. Crecí pensando que al cumplir 18 años ya era adulta responsable y debía independizarme y pasar a ser yo quien ayude a mis viejos.

A partir de ese momento, no paré más; literalmente.

Fui dejando mis pasiones por el trabajo. Primero la carrera (no era pasión😁), luego la música y por último el fútbol; pues tuve dos trabajos simultáneos, además de coincidir con mi primera relación "seria".

Por la mañana era supervisora en una casa de materiales de construcción y por la tarde era de todo un poco en una galería de arte. 😮Qué???!!! Sí, así de opuestos los trabajos. Por la mañana iba vestida con ropa de obrera, en el polvo y a veces barro de los materiales, entre arena, cemento, cal, ladrillos, etc. con tereré fresco y charla de "arriero porte" con los hombres que allí laboraban, y de tarde me transformaba en una elegante y fina recepcionista con aire acondicionado, café y codeándome con personas de clase alta, entre millonarias obras de arte y con solo un compañero, quien era el chico que hacía los enmarcados de cuadros. En los ratos que no había mucho movimiento, él me enseñó a enmarcar cuadros y pósters en diferentes técnicas; y la señora Dody me enseñó todo lo referente a presupuestos, facturación y cosas relacionadas a lo financiero; aprendí en ese tiempo a recibir y enviar fax, fui recepcionista, telefonista, vendedora, cobradora, atención al cliente, y hasta hice entrega (a domicilio o empresa) de obras de arte 😁. Conocí a artistas plásticos como Ricardo Migliorisi, Koki Ruiz, Félix Toranzos, Carlo Spatuzza entre otros. Me compré un coche... Muy loco todo...

A continuación nos unimos en un emprendimiento familiar para lanzarnos al mundo del negocio propio familiar. Los 4 hermanos, papá y mamá reunimos nuestras economías y abrimos el ciber café en casa. Nació Palmanet Conéctate al mundo, a inicios del año 2001, en plena fiebre de emigrantes a España, Estados Unidos, Argentina, Brasil entre otros países, lo cual dejaba a muchísim@s vecin@s con la necesidad de comunicación con sus parientes que se marcharon buscando un mejor vivir para ell@s y los suyos. Además de ser un nexo para esas familias, fue la fuente de ingresos familiar por muchos años. Esa etapa fue de mayor aprendizaje para mi. Herramientas informáticas, internet, redes sociales (en pañales), algo de hardware y software, diseño gráfico y web, instalación de redes; me enamoré y obsesioné de Excel 😍, y así otro montón de conocimientos. Llegué a hacer transcripción de libros enteros a toda velocidad y fue cuando empecé a fundirme la vista (como dato de color😎).

Como siempre fui inquieta y de aburrirme pronto con las rutinas; al cabo de unos pocos años y en coincidencia que fui a vivir con mi pareja, decidí abrir un pequeño almacén en su casa a la par que venía a casa a trabajar en el ciber.

Luego hubo otra temporada que me conseguí trabajo en una fábrica de bocaditos salados de maiz (JET de Vertex). Allí fui Encargada de depósito en donde estábamos Chacho y yo. Esa empresa también es importadora de productos de limpieza y comestibles. Nuestra función era recibir las facturas y cargar los camiones repartidores que debían salir antes de las 7 de la mañana. Nuestro horario era de 6 a 20 o 21 horas dependiendo del retorno de los repartidores, pues a veces había devolución, a lo que debíamos descargar de nuevo los camiones y reacomodar los productos en el depósito para poder retirarnos. También debíamos estibar los fardos que salían del área de producción. Aprendí a estibar, organizar fardos, inventario y control de stock y manejo de personal (aunque solo tenía uno a mi cargo 😝). Esa fue mi etapa de mayor prosperidad económica y agotamiento físico, pues cobraba horas extras y horario nocturno (cuando tocaba quedarnos hasta después de las 8 de la noche), pero llegaba entre las 22 y 23 horas y salía a las 4 de la mañana para llegar a tiempo debido a la distancia de la empresa. Me compré un terrenito un poco alejado de casa, al mismo tiempo que empecé a construir mi casita en el patio de la casa grande familiar. Pero como todo llega a un límite conmigo, lo dejé y volví al ciber.

Al cabo de unos 12 años, mi hermana tuvo una idea de abrir un negocio paralelo en vista a que el ciber como tal ya había quedado obsoleto con la llegada de los celulares inteligentes con internet y todo eso. Seguíamos haciendo trabajos de impresión y diseño, pero ya no era lo mismo. Además del agotamiento mental y ocular que tenía. Nos juntamos las dos y compramos a partes iguales, dos lavadoras, dos secarropas, una centrifuga, estantes y otros accesorios. Mandamos hacer un cartel y acondicionamos otro sector de la casa. Así empezó VJ Lavandería. Ella se encargaba de ese negocio mientras yo seguía remando en el ciber hasta que tuvo una rotura parcial de tendón en el hombro; lo que me obligó a hacerme cargo total de la lavandería. Le compré su parte y desde entonces hasta hoy soy mi propia jefa. Son 8 años ya; en los cuales creo que ya dio todo de si y va siendo hora de buscar una nueva aventura laboral.

Cabe agregar en medio de todo, cuando era niña pequeña mamá hacía garrapiñada para nuestro "recreo", y llevábamos unas bolsitas extra que vendíamos a otros niños 😜. También trabajé en un bar, tratando de vender bebederos en una empresa de agua mineral, tratando de vender suscripciones a un club acuático (la venta no es lo mío), limpieza de casa, compra y venta de "X" cerveza y masas dulces en despensas y almacenes de barrio. En momentos que me encontraba apretada hacía sándwiches, lomitos, hamburguesas frente a casa. Y cuando estuve en España cuidé dos abuelitas encantadoras con Alzheimer.

Paula

Rafaela

Mi naturaleza poco tolerante a recibir órdenes y mi lema "si querés algo bien hecho, hacelo vos mism@" me trajo a este punto en el que ya no podría trabajar para una empresa o persona; eso sin contar que con mi edad, mi forma de ser nada femenina, mi forma física, la falta total de "títulos" (cartones) que acrediten toda la cantidad de conocimientos que poseo y la ausencia de "padrinos o madrinas" que me faciliten acceso a algún puesto, estoy totalmente fuera de la competencia de por si.

Soy del pensamiento que lo que te toque hacer, lo hagas de la mejor manera, con dedicación real, aunque no sea lo que te apasiona, aunque sea mal pagado, aunque sea una labor poco valorada. Mi currículo está muy lleno de experiencia laboral y amplios conocimientos y habilidades, pero pobre en estudios comprobables por ser autodidacta. Creo que hoy puedo decir que me tocó ser lavandera, y soy la mejor lavandera; si mañana me toca barrer, seré la mejor barrendera...

¿Vacaciones remuneradas? ¿Descanso? ¿Gratificaciones? ¿Seguro Social? (Esto no existe aquí a menos que tengas IPS) ¿Jubilación? ¿Seguro médico? En mi vocabulario, estas son solo palabras vacías.

Y este es sólo otro capítulo, otra historia, otra anécdota con un mensaje para vos.

¿Cuál es el mensaje que sacás de este relato?

Nos vemos por ahí...😉🍀



Fuente de imágenes: extraídas internet y fotos personales.

Comentarios

  1. Que trabajaste mucho variado aprendiste mucho y que seguirás haciéndolo sin duda alguna. :)

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    1. Muchas gracias por leerme mi querida! Las enseñanzas que quedan es lo que importa siempre...

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