Luces de cuarentena
En medio de tanto miedo, incertidumbre, oscuridad, desesperación y muchos otros sentimientos que afloraron en el mundo entero, desde el inicio del año 2020 prácticamente, yo veo muchos rayitos de luz esperanzadores.
Con la modernidad y la necesidad extrema de obtener bienes materiales a como de lugar, nos olvidamos y dejamos de lado las cosas más simples de la vida y del mundo; nos mal acostumbramos a correr, calcular, pedir a domicilio, comprar solo para el consumo diario, embotellarnos en el tránsito por siempre ir tarde, descuidar los hábitos de higiene personal; aquí en Paraguay a tocarnos de más en el apretón de manos, el abrazo, los besos de salutación, compartir vaso en ronda de tragos, la bombilla en la ronda de tereré y mate, compartir artículos personales, etc. etc.
Nos creímos reyes y reinas de este planeta mientras lo destruimos con el aumento de vehículos generando polución, la deforestación, los incendios, la instalación de cientos de industrias contaminantes, hasta incluso la extinción de especies animales. Todo por la ambición desmedida de los grandes poderosos del mundo.
Misma ambición que en ironía de la vida, nos puso en este punto en el que nos encontramos y el cual está favoreciendo enormemente al planeta sin darnos cuenta y sin planearlo quizá...
Hace años (no sé cuántos) que no disfruto tanto de un día de otoño tan sencillo y maravilloso a la vez, tal y como GAIA acostumbra a obsequiarnos. Y volví a observar detenidamente el cielo azul celeste limpio, con sus criaturas surcando su espacio libres, y el sol tibio derramando su luz por las copas de los ancestrales árboles dándonos el calorcito justo para equilibrar la temperatura perfecta de una tarde otoñal inmejorable; ver las hojas mecerse con la suave brisa que recorre de sur a norte sin casi barreras...
Aprendí cinco nuevas recetas entre dulces y saladas, escribí más lineas que de costumbre, descubrí nuevas actividades por hacer en casa, valoro cada minuto que paso con mi familia y agradezco tenerla completa en casa, practico la paciencia como nunca y la tolerancia; se activó mi sistema de ahorro y economía de guerra, escucho más música y mi mente no para absorbiendo información y divulgándola para su aprovechamiento.
A 34 días en cuarentena sanitaria, de aislamiento social, de restricción en el desplazamiento libre por las calles, de encierro obligatorio por salvaguardar la salud de la familia y la propia, de enseñanzas y aprendizajes en casa, de nostalgias y recuerdos, de cumpleaños sin amig@s, ni música alta, ni asado... Me siento preparada para afrontar este nuevo mundo, esta nueva forma de vida que deberemos llevar a partir del covid19. Tengo la fortuna de decir que viví los 90s y sobreviví a los 2000 llegando a esta segunda década pudiendo recordar dos generaciones de libertad y disfrute total. No creo que nada vuelva a ser lo que era, jamás... Esa vida como la conocíamos ya no será...
A cambio de todo eso, la naturaleza renace y retoma su lugar en muchos puntos cardinales, mejora la calidad del aire en ciudades altamente contaminadas, animales andan libres sin miedo, aguas se limpian, cielos brillan, plantas bailan, las estaciones volverán a ser 4!!!
Desde esta coordenada deseo que tod@s mis amig@s y familia de todas partes del globo, se encuentren con buena salud y pronto podamos tener algo de normalidad en nuestro incierto futuro. Sigamos aprovechando este momento de soledad para prepararnos con todas las energías recargadas, al momento que nuestros países nos llamen a reactivar la economía y con ella todo lo demás; a limpiar los escombros y levantar de nuevo los muros de nuestros hogares unidos y fuertes!
Nos vemos por ahí...





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