Fumar o no fumar, esa es la pregunta...

La respuesta lógica a esta cuestión es NO FUMAR, sobre todo para quienes no son fumadores e incluso para muchos que sí lo son. Sin embargo, es más complicado que eso...

Hay tantas razones para caer en el vicio, pero solo una para dejarlo, amor propio...

Un buen día, común y corriente lunes, a eso de las 10 de la mañana, me fumo el último pucho que quedaba de esa cajita. Desde ese momento decido parar...

No hay una razón ni una motivación, nadie me pidió, no me siento enferma ni me falta el aire; solo sé que el tabaco me va matar un día y no será una muerte rápida, sino una tortura lenta y desgastante para la gente que me quiere, y no puedo permitirme estar enferma...

Me preocupó, que al dejar el cigarrillo, vuelva a saciar mi ansiedad con la comida, pues en este mismo momento, mi obesidad también es algo contra lo que tengo que luchar. Afortunadamente, noto que no se incrementó mi ansiedad, como quizá hubiera pasado si mi acto hubiese sido premeditado o bajo presión.

De igual manera, evito ir de compras, pues siempre fue una tentación muy grande estar en la tienda comprando otras cosas y ver el cigarrillo ahí y no aprovechar para comprarlo también. Esta técnica me funciona bastante bien; sobre todo al principio cuando es más difícil todo.

Creo que ya pasé un par de pruebas de fuego. Que venga un amigo que fuma a tomar unas cervezas, e ir a la tienda sin sentir ganas de conseguir cigarrillos. Lo estoy haciendo bien pues hoy cumplo un mes sin tabaco y sin morir en el intento...

Siento varios cambios positivos en mi desde ese día. Detalles que para los demás puedan ser una tontería, pero para mi, un gran logro alcanzado. Ya en la primera semana, amanecer sin carrasperas es tan agradable, además del hecho de poder cantar de nuevo sin estar carraspeando también. Durante la segunda semana noté cómo mi piel recuperaba la suavidad y tersura de antes, modestia a parte, siempre tuve la piel "joven", pero al fumar en lugares cerrados sobre todo, se fue resecando y me aparecían muchos granitos de la nada, en el rostro. Otro punto a favor, mis ojos agradecen dejar de estar irritados y tan cansados por la misma razón, de fumar en sitios cerrados. Y un detalle más, ya puedo caminar sin sentirme asfixiada a los primeros 10 pasos. Algo que parecerá más superfluo aún, es el aspecto económico, pues es increíble la cantidad de dinero que ahorramos, dejando de comprar simplemente una caja de cigarrillo cada dos días, lo cual se agradece fuertemente y más aun en esta fuerte crisis económica que me aqueja (y a mucha gente más). Haciendo un cálculo rápido, son 90.000 guaraníes por mes y más de 1.000.000 de guaraníes al año.

A la par de esto, haber empezado a caminar entre 30 y 45 minutos por día. Me hace notar toda la fuerza interior que tengo escondida muy adentro y que solo se deja ver en los peores momentos, cuando ya toqué fondo y nada más puede ir a peor...

No hay una estrategia infalible, ni un secreto profesional de algunos "terapeutas", ni pociones mágicas o medicinas "milagrosas"; ni consejos ni palabras que puedan convencerte o ayudarte a dejar de fumar, si no nace de vos mism@, nada sirveTodas las personas somos diferentes y tenemos distintos estilos de vida. Cada quien tiene su propia "terapia" y sobre todo, su momento para dejarlo (o no). Es cuando ese interruptor hace click en tu cabeza que lo dejás, ni antes, ni después, en ese preciso momento...

No está de más, aclarar siempre al final de mis publicaciones, que no pretendo convencer a nadie de nada, mucho menos fungir de psicóloga o profesional en temas de vicios. Utilizo este espacio a modo de diario personal pero público, donde me siento a gusto de compartir mis vivencias en una charla amena y con un lenguaje suelto, claro y directo...

Nos estamos viendo por la vida. A cuidarse sin dejar de divertirse en el trayecto! 


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