Cansada...

Tan cansada desde la mente hasta los cabellos... Cada célula de mi estructura...

Cansancio de no tener vacaciones decentes o fines de semana de dos días que sirvan para recargar energías de verdad...

Fatiga de tener que conformarme con recordar los buenos momentos del pasado, mirar fotos, escuchar canciones, para vivir unos ratos de felicidad...

Hastío de hacer el amor con mi mente nada más, privando a mis sentidos de los placeres reales...

Lasitud de tantas "novias" imaginarias que no me besan, no me escuchan, no me miran, no me hablan, no me tocan ni me abrazan, no me extrañan ni me piensan, no me desean ni me necesitan en la vida real...

Agotamiento de la mediocridad de mis actividades laborales...

Fastidio de vivir en una casa llena de basura ajena y no tener más fuerzas para pelear por limpiarla...

Extenuación de ser la mejor amiga, hija, hermana, tía, prima, cuñada, vecina, consejera, ciudadana y la peor en ser feliz por y para mi misma...

Aburrimiento de dejar de fumar, comer sano, beber menos, beber 2 litros de agua diarios (no tereré! Agua!!), hacer ejercicio, ir al médico, tener que bajar de peso para no enfermar y llegar a ser una carga para la familia...

Agobio de simular sonrisas, risas, buen humor, bienestar, optimismo, fuerza de voluntad...

Hartazgo de ser fuerte y valiente siempre, de enfrentar mis miedos, mis complejos, mis frustraciones y seguir adelante...

Tedio de dar el primer paso, de ir yo tras ella, de invitar, de regalar, de decidir, de elegir, de romper el hielo, de salir del armario, de declararme, de aceptar, de cargar culpas ajenas...

Debilidad de NO ser cantante, deportista, música, DJane, arquitecta, psicóloga, empresaria, estable, madre, independiente total, activista, respetada, valorada, amada, consentida, defendida, ganadora, exitosa...

Son las consecuencias por querer ser y tener todo lo soñado, siguiendo una estructura establecida por la sociedad y no por una misma. Con reglas, opiniones, deseos, ambiciones ajenas que terminan guiando y encaminando tu rumbo hacia donde nunca quisiste ir... 

Llegada a este punto, ya no te quedan ganas ni voluntad para seguir intentando nadar contra corriente (por cierto, no sé nadar); simplemente seguís como autómata, sin objetivos claros, ni una idea muy exacta de lo que querés para el "futuro", ni tan siquiera saber si realmente querés algo...

Por ahora solo contemplando cada día, paso a paso, a ver si algo nuevo surge, brota, nace en el horizonte, mientras tanto... Solo respiro.



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