Sigo buscando...

Buenas... Eeeemmm... Últimamente me paso mucho tiempo reconsiderando muchas cosas. Mirando atrás a ver qué hice y de qué me sirvió cada cosa; todo aquello que dejé de hacer y cómo hubiera afectado eso en mi presente de haberlo hecho... Muchos de esos pensamientos me roban una sonrisa o hasta carcajadas, otros me enojan mucho, algunos me ponen triste y otros melancólica... Todos ellos tienen en común que hasta el día de hoy no estoy satisfecha con mi vida. Por qué llego a esa conclusión... Pues por el simple hecho de estar trayendo a mi mente de nuevo mi pasado.

Si estuviéramos contentos con lo que tenemos, con nuestro presente; generalmente no tenemos esa necesidad de recurrir al ayer, pues no tenemos tiempo más que para gozar y disfrutar de nuestro hoy con la seguridad de un mañana pleno.

Pienso y pierdo mis horas intentando encontrar mi camino, mi rumbo... A qué vine a este mundo? Qué pasa que siento que este no es mi sitio? Por qué me siento vacía y sola aun teniendo gente a mi alrededor? Cuál es la razón por la que estoy en mi casa, que tanto sudor, lágrimas y dolores me costó tener y no estoy satisfecha? Qué pasa conmigo que me voy a la cama y me lleno de valor y de energía y al despertar a la mañana siguiente no tengo fuerzas ni para levantarme de la misma?

Tal vez todo esto es consecuencia de la frustración ocasionada por haberme puesto tantas metas en mi vida, sin darme cuenta que sobrepasaban mis posibilidades y capacidades.

Así es gente linda, aprendí que debemos trazarnos objetivos basados en nuestras posibilidades y capacidades, sobre todo cuando no nacemos marcados por la buena fortuna; cuando debemos trabajar duro para obtener lo deseado.

De niña, obediente, estudiosa, dedicada, y en mis épocas con la obligación de aprender labores de gente grande con mis hermanos por igual, con tiempo suficiente para dedicarle al juego y un poco de diversión que por cierto era mucho más uso de la imaginación que ahora; no existía ni por asomo el internet y esas cosas que ahora son lo más básico para los chicos. Rebelde pero sumamente tímida y temerosa de la gente, siempre temí a las relaciones sociales, siempre fui antisocial e introvertida aunque siempre tuve una buena amiga que entendía mi ser y me aceptaba tal cual. Pasar el tiempo sola era lo mio, y unos ratos con esa amiga era toda mi vida social que necesitaba.

La adolescencia me pegó duro, muy duro... Tuve que salir al mundo, tuve que crecer a la fuerza. Seria, introvertida, estudiosa, ademas del colegio tenía que estudiar otras cosas para no estar al pedo, que el ocio es la madre de todos los vicios. Estudiaba esto y lo otro, según mis viejos, tengo el don de las artes y lo tengo que explotar... Pffff... No podía negarme... Dibujo, música, lenguas... Seguía creciendo y acumulando dentro de mi todas esas metas imposibles; y además con la maldición de ser líder natural... Vaya! La tipa mas antisocial e introvertida, tímida y miedosa del mundo, era líder por naturaleza En todos los grupos que pasaron por mi vida me elegían líder para esto o lo otro... Y la rebeldía se acentuaba en mi interior. Esto me trajo muchos problemas al ser líder de los grupos aunque también me ayudó a conseguir varios objetivos.

A esas alturas ya tenia mi joven corazón y cerebro llenos de cosas por hacer, metas por traspasar, se fueron convirtiendo en mis sueños e ilusiones... Quería ser arquitecta, psicóloga e ingeniera en agronomía (por seguir los pasos de mi papá, por querer ser el orgullo de papá)...

Llegaban más y más responsabilidades. El bachillerato técnico que fui obligada a realizar para salir del colegio con un oficio ya... Pero quién mierda les dijo a mis viejos que yo quería estudiar electrónica? Aun así lo hice y lo hice súper bien; a la vez de dedicarme al atletismo y la música en el mismo bachillerato... Todos los planes anteriores se desordenaron dentro de mi.

A toda esta tormenta mental se le sumó el amor... Uy uy uy... El amor que siempre llega inoportuno y tirano y no lo podemos evitar. Más cambios de planes... Más enredos emocionales. Más círculos abiertos...

Además de los estudios debí trabajar como prácticas del bachillerato obligatorias. Logré superar con éxito esa etapa. Unos éxitos que no eran míos, no salían de mi ser porque en realidad no estaban en mis planes.

Continué estudiando, me metí a una carrera que nada tenía que ver con mis anteriores deseos, pero nadita de nada... Por seguir con el mismo grupo que acabé el bachillerato y seguir con los anhelos de otros... Estudié además música en el conservatorio y me metí a la práctica de un deporte. Estas dos últimas actividades sí eran de mi agrado. No tenía tiempo para más nada, estaba recargada de TODO.

Llegó a mi vida la crisis económica del país y tuve que ir dejando una a una mis actividades par dedicarme a trabajar. Trabajar en lo que sea. Y así fue. Nunca le tuve asco al trabajo. Trabajaba por la mañana en un sitio lleno de hombres sucios a los que supervisaba las cargas de materiales de construcción que debían entregar; por la tarde hasta la noche en una galería de arte vendiendo obras de arte millonarias a gente rica. En este punto, ya no quedaba nada de mis objetivos iniciales. Mi vida está llena por completo, pero llena de círculos sin cerrar. Le dedicaba todo mi tiempo a trabajar y a mi relación de pareja. Surgieron nuevas metas, nuevas ilusiones, nuevos desafíos, nuevos círculos.

Aquí es donde me viene a la cabeza ese dicho "quien mucho abarca, poco aprieta"; y fue así tal cual. Empezar mil cosas, y dejar todo sin culminar. Nueva relación de pareja, nuevos empleos, todo nuevo y todo mal, siempre dedicar mi tiempo a planificar mi futuro para que sea estable y tranquilo y con mis sueños cumplidos. El deseo de ser mamá, la frustración de no contar con el apoyo de mi novia porque todavía no estábamos preparadas... Así me pasaron los años y todo eso se desvaneció y nunca estuvimos preparadas... Y ya incontables círculos abiertos...

Hoy estoy enamorada, y ese amor es lo que me mantiene aquí, lejos de ella, pero me mantiene en pie con esperanzas de tenerla conmigo un día, pero ya no hay planes, no hay sueños, ni ilusiones... Ya no hay espacio en mi ser para nuevos círculos o más bien, semicírculos. Hoy vivo sumergida en mi relación virtual a distancia y en mi trabajo real. Hoy no soy cantante, ni arquitecta, ni psicóloga (aunque muchos conocimientos acumulé y me sirvieron para ayudar a los que estimo), ni ingeniera; solo soy una mujer llena de frustraciones y con muy poquitas pilas para continuar planeando. Sin embargo, hoy tengo algo metido en mi ser que me empuja, un motor misterioso que me mantiene con esa "esperanza" que aun puedo cerrar algunos círculos.

Será la llamada "fuerza de voluntad"? O será el famoso "ángel de la guarda" que sabe algo y no me quiere contar? O será "el amor" que me mantiene con la llamita encendida? No sé, hasta ahora no sé...


Fuente de imagen: extraída de internet

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